¿Sabían que en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio la palabra “amor”, una palabra tan importante, cuando hablamos de Dios, aparece muy poco, casi sólo al final? San Ignacio nos invita a orar, a contemplar a Jesús en los Evangelios y a pedir la gracia de «conocer interiormente al Señor que por mí se hizo hombre para amarlo mejor y seguirlo más», pero la palabra AMOR como tal sólo aparece cuando nos habla de la Eucaristía. San Ignacio escribe: Jesús «instituyó el sacratísimo sacrificio de la Eucaristía, en grandísima señal de su amor, diciendo: ‘Tomad y comed'» (289).

Es como si San Ignacio quisiera dar todo su peso y profundidad a esta palabra, “Amor”, que a menudo no se entiende y se utiliza sin sentido. Como si solo pudiéramos entender lo que significa realmente el amor al final del recorrido de la vida de Jesús, y en la Eucaristía. Aquí nos muestra lo que realmente significa. No es un «amor» teórico, o una idea. El amor es concreto, es una relación con los demás, a través de nuestras vidas y gestos concretos. Esto es lo que nos muestra San Juan, el evangelista, cuando en lugar de la Eucaristía, nos presenta el «lavamiento de los pies», Jesús al servicio de los demás, como si nos dijera: «es lo mismo».

En esta fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la fiesta del MEJ, recordemos esto: que el amor se debe poner más en las obras que en las palabras. Porque como dice San Pablo: «Si me falta amor, no soy nada» (1 Cor 13, 1-3). Gracias por su generosidad al servicio del MEJ.

Federico Fornos SJ
Director Internacional