Para que los cristianos vivan la exigencia del Evangelio dando testimonio de fe, honestidad y amor al prójimo.

Durante su discurso el Santo Padre les ha invitado,en el contexto de la celebración del centenario de
su fundación, a «renovar el compromiso de vivir la fe y comunicarla», en particular a través de las
herramientas editoriales y multimedia que formanparte de su carisma.
Asimismo ha animado a los presentes a proseguir el camino que su fundador abrió y que la Familia
ha recorrido hasta ahora «siempre con la mirada puesta en vastos horizontes». Además, ha pedido
«no olvidar nunca que la evangelización está estrechamente unida con la proclamación del Evangelio
a los que no conocen a Jesucristo o lo han rechazado siempre». Y es que, ha recordado el Santo
Padre «todos tienen el derecho de recibir el Evangelio». Y «los cristianos tienen el deber de anunciarlo
sin excluir a ninguno». A propósito ha recordado que «este impulso hacia las gentes pero también
hacia las periferias existenciales, este empuje católico lo lleváis en la sangre, en el ADN, por el hecho
mismo de que vuestro fundador se inspiró en la figura y en la misión de san Pablo».
Por otro lado, el Pontífice ha advertido que «nuestro ser Iglesia en camino, mientras nos crea raíces
en el compromiso de anunciar a Cristo y su amor por cada Criatura, nos impide quedarnos
prisioneros de las estructuras terrenas y mundanas; mantiene abierto el espíritu y nos hace capaces
de prospectivas e instancias que encontrarán su cumplimiento en la beatitud del Señor». Francisco
también les ha pedido que todo su trabajo y su celo apostólico este lleno del amor por la unidad de
la Iglesia. «Nunca favorecer los conflictos, nunca parodiar esos medios de comunicación que buscan
solo el espectáculo de los conflictos y provocan el escándalo en las almas. Favorecer siempre la
unidad de la Iglesia», ha pedido el Papa.
El beato Alberione veía en el anuncio de Cristo y del Evangelio a las masas populares »la caridad
más auténtica y más necesaria que se pudiera ofrecer a los hombres y mujeres sedientos de verdad
y justicia», tal y como ha recordado el Papa. «También vosotros -ha añadido- estáis llamados a servir
a la gente de hoy según os indique el Espíritu, con creatividad y fidelidad dinámica a vuestro carisma
individuando las formas más idóneas para que Jesús sea anunciado». Y así, ha precisado que «la
fantasía de la caridad no tiene límites y sabe abrir caminos siempre nuevos para llevar el hálito del
Evangelio a las culturas y los ambientes sociales más dispares».
Finalmente, el Pontífice ha afirmado que «sólo corazones abiertos a la acción de la Gracia son capaces
de interpretar los signos de los tiempo y recoger los llamamientos de la humanidad necesitada de
esperanza y de paz».

DISCURSO A LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA PAULINA
PADRE FRANCISCO
27 de noviembre de 2014
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Traducción (ZENIT.org) Redacción

 

COMENTARIO

«La paga del discípulo»

El Pontífice retomó el 28 de mayo la reflexión sobre el diálogo de Jesús con el joven rico. Recordó
que Pedro había oído las advertencias de Jesús respecto a las riquezas, que hacen «tan difícil entrar
en el reino de Dios». Tras las palabras del Señor, Pedro le pregunta: «Está bien, ¿y nosotros?
Nosotros hemos dejado todo por Ti. ¿Cuál será el salario? ¿Cómo será el premio?». La respuesta de
Jesús, tal vez, «es un poco irónica: pero sí, también tú y todos vosotros que habéis dejado casa,
hermanos, hermanas, madre, hijo, campos, tendréis el ciento por uno de esto». Sin embargo les
advierte que deberán afrontar «la persecución», descrita como el salario o «la paga del discípulo».
«El cristiano sigue a Jesús por amor, y cuando se sigue a Jesús con amor, la envidia del diablo hace
muchas cosas —alertó—. El espíritu del mundo no tolera esto, no tolera el testimonio. Pensad en la
Madre Teresa, considerada como una figura positiva que hizo tantas cosas hermosas por los demás…
El espíritu del mundo nunca dice que la beata Teresa todos los días, muchas horas, estaba en
adoración; nunca. Reduce la actividad cristiana al hacer un bien social. Como si la existencia cristiana
fuese una pintura, un barniz de cristianismo. Pero el anuncio de Jesús no es un barniz», penetra en
los huesos, va directo «al corazón; va al interior y nos cambia —constató el Papa—. Y esto, el espíritu
del mundo no lo tolera; y por ello vienen las persecuciones».
De ahí la invitación a pensar en la respuesta de Jesús: «Nadie que haya dejado casa o hermanos,
hermanas o madre o padre o hijos o campos por causa mía o por causa del Evangelio, que no reciba
ya ahora, en este mundo, cien veces más, en casas, hermanos… junto a las persecuciones. No lo
olvidemos», insistió el Santo Padre. Seguir a Jesús con amor paso a paso: éste es el seguimiento de
Cristo. Pero el espíritu del mundo seguirá sin tolerarlo y hará sufrir a los cristianos. Se trata, sin
embargo, de un sufrimiento como el que soportó Jesús: «Pidamos esta gracia: seguir a Jesús por el
camino que Él nos mostró, que Él nos enseñó. Esto es hermoso: Él no nos deja nunca solos, nunca
—afirmó—. Él está siempre con nosotros».

MISAS MATUTINAS
PADRE FRANCISCO
28 de mayo de 2013

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