A lo largo de su historia los Jesuitas han profundizado y dado a conocer la devoción al Corazón de Jesús. Esto no es sorprendente si uno conoce los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, pues promueven un conocimiento interior de Cristo que culmina en la «Contemplación para alcanzar amor» y «en todo amar y servir».

El 9 de junio de 1972, el P. Pedro Arrupe SJ, Superior General de la Compañía de Jesús (1907-1991), cien años después del P. Beckx SJ, consagra la Compañía al Corazón de Cristo.

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