El viernes 30 de enero de 2026, el Papa León XIV recibió en audiencia en el Vaticano a los miembros de la Red Mundial de Oración del Papa.
Esta reunión representó un momento de profundo encuentro entre el Santo Padre y toda su Red Mundial de Oración. En sus palabras de bienvenida, León XIV saludó cordialmente al equipo directivo internacional, así como a los coordinadores continentales y a los miembros de la oficina internacional. El Papa hizo una mención especial de gratitud a los Embajadores de la Fundación, destacando su generosidad en el apoyo a la misión.
En su discurso, el Papa destacó el itinerario de formación de la red de oración como guía esencial para vivir esta espiritualidad en la vida cotidiana:
“El Camino del Corazón, es una guía útil sobre cómo vivir esta espiritualidad en la vida diaria. Espero que, a través de su apostolado, continúen ayudando a los bautizados a comprender que son amigos y apóstoles de Cristo.”
Asimismo, el Santo Padre destacó la importancia de comprometer a los jóvenes, que buscan una relación más personal con Jesús a través del Movimiento Eucarístico Juvenil:
"Es especialmente importante invitar a los jóvenes a participar para que formen la próxima generación de intercesores por las necesidades de todo el mundo".
Bendición para toda la Red Mundial de Oración del Papa
“Les agradezco calurosamente sus esfuerzos por promover la oración en todo el mundo por las intenciones del Papa, y los animo a continuar por este camino con espíritu alegre. Con gusto les imparto mi Bendición Apostólica, que hago extensiva a sus seres queridos y a todos los miembros de la Red.”
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DISCURSO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEO XIV A LOS DIRIGENTES Y MIEMBROS DE LA RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con ustedes!
Buenos días y bienvenidos todos. Estoy muy contento de encontrarme con ustedes, y les agradezco su servicio al pueblo de Dios.
Saludo cordialmente al director internacional de la Fundación Red Mundial de Oración del Papa, P. Cristóbal Fones, así como a la Sra. Bettina Raed y al P. Miguel Melo, los vicedirectores. Doy también la bienvenida a todos ustedes, miembros de la Oficina Internacional, coordinadores continentales, consejo de administración, socios permanentes, y, de manera especial, a los embajadores de la Fundación, que con su generosidad sostienen la estabilidad y la vitalidad de esta misión.
Como saben, cada mes, después de un cuidadoso discernimiento, mis predecesores y yo hemos compartido con ustedes varias intenciones que abordan los desafíos a los que se enfrenta la humanidad, así como la vida y la misión de la Iglesia. Les agradezco sus esfuerzos por difundirlas a las decenas de millones de personas de esta red mundial que cada día presentan estas necesidades ante Dios. Esta oración no es ajena a la obra evangélica del Cuerpo de Cristo, sino parte integral de ella.
La espiritualidad de su apostolado de oración está enraizada en el Corazón de Jesús, lo que les permite conocer a nuestro Señor más íntimamente y ser más compasivos y empáticos mientras ofrecen su apoyo orante por quienes lo necesitan. A este respecto, su itinerario de formación, El camino del corazón, es una útil guía para saber cómo vivir esta espiritualidad en la vida diaria. Espero que, mediante su apostolado, ustedes seguirán ayudando a los bautizados a comprender que son amigos y apóstoles de Cristo.
Los animo a fomentar una participación aún mayor en esta Red, que une diversas culturas, idiomas y carismas en una misión común. Es especialmente importante invitar a los jóvenes a participar, de manera que puedan formar la próxima generación de intercesores por las necesidades del mundo entero. Como muchos de ellos están buscando una relación más profunda y personal con Jesús resucitado, su Movimiento Eucarístico Juvenil puede ser un camino especialmente fructífero para ayudarles a crecer en una intimidad más profunda con nuestro Señor.
Queridos hermanos y hermanas, les agradezco de corazón sus esfuerzos por promover en todo el mundo la oración por las intenciones del Papa, y los animo a continuar por este camino con un espíritu alegre. Les imparto gustosamente mi Bendición Apostólica, que extiendo a sus seres queridos y a todos los miembros de la Red.
Gracias
Oremos juntos como el Señor nos enseñó:
Padre nuestro…
Les deseo un espléndido día. De nuevo gracias por su servicio y por su compromiso en este importante ministerio. Gracias.


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