¡Menuda sorpresa y qué alegría para los miembros del MEJ, presentes en todos los continentes, escuchar al Papa León XIV dirigirse directamente a ellos este año, justo cuando se preparaban para celebrar su fiesta internacional en la solemnidad del Corpus Christi! Más que un simple regalo, recibieron una verdadera llamada: alimentarse de la Eucaristía para poder llevarla mejor al mundo.
A través de un mensaje de vídeo personal dirigido a ellos, el Santo Padre confía a los miembros del MEJ una misión que toca el núcleo mismo de su identidad: les invita a convertirse en una nueva generación de intercesores, arraigados en la Eucaristía y comprometidos con la misión de la Red Mundial de Oración del Papa.
Sus palabras resuenan como un estímulo, una muestra de confianza depositada en nuestros jóvenes del MEJ y un envío a la misión. En esta fiesta del Cuerpo de Cristo, nos recuerdan a todos que la Eucaristía no es solo un don que hay que recibir, sino una presencia que hay que compartir y hacer brillar en el mundo.
El llamamiento del papa León XIV
«Queridos jóvenes del Movimiento Eucarístico Juvenil: en la solemnidad del Corpus Christi, os invito a dirigir vuestros corazones hacia Jesús, el Pan partido por la vida del mundo. Al nutriros de su Cuerpo y adorar su presencia, descubriréis que no hay límite más grande que el amor de Dios. Estáis llamados a ser una nueva generación de intercesores para un mundo que necesita profundamente la compasión de Cristo. Muchos jóvenes buscan una relación más profunda con el Señor Resucitado, y vosotros podéis ayudarles a encontrarlo y a crecer en amistad con Él. Os confío esta misión y os doy con alegría mi bendición.
«Que la bendición de Dios Todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, descienda sobre ti y permanezca contigo para siempre. Amén».
De la Eucaristía a la misión: ¡una respuesta a la llamada!
En el MEJ, la Eucaristía ocupa un lugar central en la espiritualidad y la vida del movimiento: alimenta una relación personal con Jesús e inspira un compromiso concreto al servicio de los demás. Por eso, la fiesta del Corpus Christi tiene un lugar especial para el MEJ, ya que celebra este misterio eucarístico que constituye el corazón mismo de su identidad. A través de la oración, la adoración, el servicio y la solidaridad, los jóvenes dan testimonio de que el encuentro con Cristo en la Eucaristía les lleva de forma natural a convertirse en artífices de la compasión, la fraternidad y la esperanza en el corazón del mundo.
Así, en respuesta al llamamiento del papa León XIV y animados también por la invitación de la Oficina Internacional a compartir las celebraciones del Corpus Christi de cada país a través de vídeos y fotos, los miembros del MEJ crearon una auténtica cadena global de celebraciones que compartimos en nuestras redes sociales. Esta iniciativa se convirtió en un testimonio concreto de las muchas formas en que se vive la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo en todo el mundo.
Las actividades de todos los continentes destacaron momentos de oración, adoración eucarística, vigilias, servicio en la misa, celebraciones eucarísticas, formación, servicio a la comunidad, acciones medioambientales, participación juvenil, procesiones, actividades apostólicas e iniciativas sociales. Todos estos momentos compartidos demuestran que la Eucaristía no es solo un momento de celebración, sino una fuente que transforma los corazones de los miembros de nuestro MEJ y los envía a la misión.
Así pues, tras 111 años de historia, sigamos uniendo nuestras culturas y nuestros corazones al Corazón de Jesús, dejándonos moldear por su forma de amar y servir. Sigamos viviendo el MEJ, sigamos viviendo desde la Eucaristía, la fuente de nuestra fe y nuestro compromiso.
¡Nos vemos el año que viene!
P. Miguel Pedro Melo, SJ
Vicedirector internacional
Red Mundial de Oración del Papa
Stéphanie Jabre
Asistente internacional
Red Mundial de Oración del Papa



